El talento también se entrena y educa: una reflexión sobre la perseverancia en el fútbol rural peruano

Martes 04 de agosto de 2026

16:06:02 PM

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JOSE RAMIRO GARCIA CRISANTO

DIRECTOR TÉCNICO DE LA ESCUELA DE FUTBOL GARCRI, DOCENTE EN LA I.E 14138 PAMPA ELERA ALTA, ESTUDIANTE DE EDUCACIÓN FÍSICA, RECREACIÓN Y DEPORTE, APASIONADO POR FORMAR NIÑOS Y JOVENES EN EL ÁMBITO DEPORTIVO




El sueño que nace en las canchas rurales

Cada tarde, después de la jornada escolar, cuando el sol comienza a ocultarse sobre los campos de tierra del Valle de Chipillico (distrito de Las Lomas, Piura), muchos niños y adolescentes llegan a la cancha con una ilusión compartida: convertirse algún día en futbolistas profesionales. Algunos recorren varios kilómetros para asistir al entrenamiento; otros terminan primero sus labores escolares o ayudan a sus familias en la chacra antes de ponerse los chimpunes. En sus rostros se refleja la esperanza de que el fútbol pueda abrirles un camino hacia un futuro mejor.

Como entrenador, he sido testigo del enorme talento que existe en nuestra comunidad. He visto jóvenes con excelentes condiciones físicas, rapidez, inteligencia para interpretar el juego y una capacidad técnica que muchas veces sorprende incluso a quienes llevan años trabajando en el fútbol formativo. Sin embargo, también he observado una realidad que se repite con frecuencia y que merece una profunda reflexión: muchos de esos talentos desaparecen antes de alcanzar una verdadera oportunidad.

No abandonan porque les falten cualidades deportivas. En la mayoría de los casos, abandonan cuando aparecen las primeras dificultades: una derrota, la pérdida de un campeonato, la pérdida de la titularidad o la sensación de que los resultados no llegan tan rápido como esperaban. Poco a poco, el entusiasmo inicial se transforma en frustración y el sueño de llegar al fútbol profesional queda archivado entre los recuerdos de la infancia.

Esta realidad no es exclusiva del Valle de Chipillico. Se repite en numerosas comunidades rurales del Perú, donde existen jóvenes con un enorme potencial deportivo, pero con escasas oportunidades para desarrollar plenamente sus capacidades. Frente a esta situación surge una pregunta que merece ser analizada: ¿el problema del fútbol peruano es realmente la falta de talento o la dificultad para formar deportistas capaces de perseverar frente a la adversidad?

Formar la perseverancia

Estoy convencido de que el principal desafío del fútbol formativo en las zonas rurales del Perú es formar jóvenes perseverantes que comprendan que el éxito deportivo es el resultado de un proceso largo, exigente y lleno de desafíos.

Durante muchos años se ha repetido que el Perú necesita encontrar nuevos talentos para mejorar su fútbol. Sin embargo, considero que el verdadero reto es otro. El talento existe y está presente en cada región del país, especialmente en comunidades donde los niños crecen jugando al fútbol como parte de su vida cotidiana. Lo que muchas veces falta es fortalecer la disciplina, la resiliencia, la paciencia y la capacidad para continuar cuando los resultados no aparecen inmediatamente.

El talento puede abrir una oportunidad, pero únicamente la perseverancia permite aprovecharla.

Talento: el punto de partida

Uno de los mayores errores que cometemos en el deporte es creer que el talento garantiza el éxito. La historia del fútbol demuestra exactamente lo contrario. Los grandes futbolistas del mundo no llegaron al profesionalismo únicamente por sus habilidades naturales; detrás de cada uno existe una historia de esfuerzo, sacrificio, entrenamiento constante y superación de innumerables dificultades.

En el fútbol formativo ocurre algo similar. Existen niños con extraordinarias condiciones técnicas que, con el paso de los años, dejan de entrenar porque pierden la motivación. Al mismo tiempo, otros jóvenes que inicialmente parecían tener menores condiciones terminan alcanzando un mejor nivel gracias a su disciplina, compromiso y perseverancia. Esto demuestra que el talento representa apenas el punto de partida y no la meta final.

Vivimos, además, en una sociedad donde predomina la cultura de la inmediatez. Muchos adolescentes esperan obtener resultados rápidos y consideran que el éxito debe llegar en poco tiempo. Las redes sociales muestran constantemente historias de futbolistas exitosos, pero pocas veces enseñan los años de esfuerzo, sacrificio y frustraciones que existieron antes de alcanzar la fama. Esta percepción equivocada genera expectativas poco realistas y provoca que muchos jóvenes abandonen cuando descubren que el camino hacia el fútbol profesional requiere años de preparación.

Una responsabilidad compartida

Desde mi experiencia como entrenador, he aprendido que la perseverancia también puede entrenarse. Así como enseñamos a controlar un balón, realizar un pase preciso o mejorar la resistencia física, también debemos enseñar a nuestros deportistas a enfrentar la derrota, aceptar los errores, controlar la frustración y mantener la motivación cuando el progreso parece lento. La fortaleza mental constituye una habilidad deportiva tan importante como la técnica o la condición física.

Otro aspecto que merece especial atención es el papel que desempeñan las familias. En muchas ocasiones, los padres desean lo mejor para sus hijos; sin embargo, sin darse cuenta, pueden ejercer una presión excesiva al exigir resultados inmediatos o comparar constantemente su rendimiento con el de otros niños. El apoyo familiar debe centrarse en valorar el esfuerzo, la responsabilidad y el aprendizaje continuo, comprendiendo que cada deportista posee su propio ritmo de desarrollo.

A esta responsabilidad compartida se suman actores fundamentales. Las federaciones deportivas, los gobiernos locales y regionales, las instituciones educativas, los clubes y las academias de fútbol tienen la oportunidad de trabajar de manera articulada para construir un sistema que permita identificar, acompañar y desarrollar a los jóvenes con potencial deportivo.

El Valle de Chipillico representa una realidad que comparten muchas comunidades del Perú. Aquí existen niños y adolescentes que entrenan con entusiasmo, sacrificando tiempo, esfuerzo e incluso enfrentando limitaciones económicas. Muchos practican fútbol porque encuentran en el deporte un espacio para crecer, aprender y construir un proyecto de vida. Sin embargo, cuando las oportunidades son escasas y las dificultades parecen superar las posibilidades, algunos terminan abandonando un sueño que pudo convertirse en una historia de éxito.

Por ello, considero que debemos cambiar la manera en que entendemos el talento deportivo. Tradicionalmente se ha pensado que el talento es una condición innata, un don con el que algunas personas nacen y otras no. Si bien las capacidades naturales son importantes, por sí solas no garantizan el éxito. El talento necesita entrenamiento, orientación, disciplina y perseverancia para transformarse en rendimiento. En otras palabras, el talento también se educa.

El desafío: no perder el talento que ya tenemos

El futuro del fútbol peruano no se construye únicamente en los grandes estadios ni en las academias de las principales ciudades. También comienza en las pequeñas canchas de nuestras comunidades rurales, donde cada tarde cientos de niños persiguen un balón con la esperanza de alcanzar un sueño que parece lejano, pero que no es imposible.

El Valle de Chipillico demuestra que el talento existe. Lo encontramos en cada entrenamiento, en cada campeonato o torneo y en cada joven que juega con pasión y entrega. Sin embargo, ese talento necesita mucho más que condiciones naturales para convertirse en una realidad. Necesita perseverancia para superar los momentos difíciles, disciplina para mantener el compromiso diario y oportunidades para demostrar todo su potencial.

Quisiera concluir con una reflexión que resume el espíritu de este artículo y que, espero, motive a quienes dedican su vida a la formación deportiva: el fútbol peruano no necesita buscar más talento; necesita dejar de perder el talento que ya tiene. Ese cambio comienza cuando comprendemos que el talento abre la puerta de una oportunidad, pero es la perseverancia la que permite cruzarla y permanecer en el camino hacia el éxito.

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Comentarios (1)

Jorge Erickzon Jiménez 04 August 2026 19:50:44

Un artículo muy interesante que muestra la realidad de futbol base en las zonas rurales del país, coincido con que la perseverancia se puede trabajar y que el talento es el punto de partida.





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